Esperar el tiempo del poema es matar el deseo, aniquilar las ansias, entregarse a la
estéril angustia... y, además, las palabras nos cubren de tal modo que no podemos ver
lo mejor de la batalla cuando la bandera florece en los sangrientos muñones del
príncipe. ¡Eternizad ese instante!
El metal blando y certero que equilibra los pechos de incógnitas mujeres
es el poema
El amargo nudo que ahoga a los ladrones de ganado cuando se acerca el alba
es el poema
El tibio y dulce hedor que inaugura los muertos
es el poema
La duda entre las palabras vulgares, para decir pasiones innombrables y esconder la
vergüenza
es el poema
El cadáver hinchado y gris del sapo lapidado por los escolares
es el poema
La caspa luminosa de los chacales
es el poema
De nada vale que el poeta lo diga... el poema está hecho desde siempre. Viento
solitario. Garra disecada y quebradiza de un ave poderosa y tranquila, vieja en edad y
valerosa en su trance.
Álvaro Mutis
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