domingo, 14 de abril de 2013




París, 3 de octubre
Esta noche he vuelto a vivir detalladamente nuestra historia. 
Un día escribiré un libro con ella.



Dos inglesas y el amor
Henri Pierre Roché

viernes, 12 de abril de 2013

Brezo, ten cuidado. De un momento a otro puedo aparecer debajo de tu boca o salir a tu cocina por la puerta de la nevera. Tú tienes mi voz guardada en los agujeritos y yo te digo que voy a meterme en una piscina aunque sea invierno, porque estaba pensando en la historia del nadador que descubría una especie de río discontinuo de piscinas y entonces llamas tú, remontas pueblos, cruzas campos, desciendes por la línea, entras en mi habitación. Todo está comunicado: yo guardo un bolígrafo en el cajón y, como el conejo de Alicia, puede el bolígrafo llegar al jardín de la reina; instalar un fax en una oficina es detectar sus conductos secretos y marcarlos, en los prados los cables de la luz indican vagos caminos eminentes que los hombres a tientas se esfuerzan por seguir; yo tiro de la cadena y el agua que cae viene de Huesca; abro el botiquín del cuarto de baño y la mercromina se superpone y multiplica con otra que hay en un cuarto de baño de Santander; enciendo la televisión y aparecen hombres que están en Cracovia, el enchufe de la lámpara de mi mesa lo alimenta el Duero, este suelo es el techo de un piso inferior. Y si entro en mi pijama tal vez salga al camisón dorado de tu cuerpo, tu cuerpo que en el sexo limita con el mío. Y si me acuesto, es el colchón la tierra donde el pielroja se tumba para oírte galopar. Y si cierro los ojos, tú los abres, estremecida de placer. Y si me duermo, el afluente de mi sueño desemboca en el río donde duermes tú. Todo está comunicado. 


La escala de los mapas
Belén Gopegui

miércoles, 10 de abril de 2013

Con languidez -como si por reclamar un recuerdo dormido te hubiera entrado sueño-, rememoraste la víspera de tu decimocuarto cumpleaños. Es temprano, el suelo de tu casa está muy frío, en camisón y zapatillas una Brezo adolescente llama a la puerta del despacho de don Emilio. De puntillas pegada a un radiador, le dices que como regalo de cumpleaños quieres una barra espaciadora. "No te entiendo", responde don Emilio. "Tú eres un científico", replica la impertinencia retórica de tu juventud. "Invéntame una barra como la de las máquinas de escribir pero más grande, que sirva para la vida. Que si yo la aprieto dentro del cine, por ejemplo, empiecen a aparecer asientos vacíos entre mi butaca y la de al lado." Don Emilio contuvo, supongo, la impaciencia y te mandó a dormir."


La escala de los mapas
Belén Gopegui

Con la frente marchita




Sentados en corro merendábamos besos y porros 
y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa. 
Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel 
y entre citas de Borges Evita bailaba con Freud, 
ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte 
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata. 
Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte 
pero tú no querías más amor que el del río de la plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta 
luego el sol fue secando la ropa de la vieja Europa. 
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió 
mándame una postal de San Telmo, adiós, cuídate 
y sonó entre tú y yo el silbato del tren.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte 
monigotes de miga de pan, caballitos de lata. 
Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte 
pero tú no tenías otro amor que el del río de la plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera 
a decirme que existe el olvido esta noche han venido 
te sentaba tan bien esa boina calada al estilo del Ché 
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear 
y al llegar y me puse a gritar ¿donde estás? 

Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte 
corazones de miga de pan, sombreritos de lata. 
Y ya nadie me escribe diciendo no consigo olvidarte 
ojalá que estuvieras conmigo en el río de la plata 
Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte 
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.