miércoles, 10 de abril de 2013

Con languidez -como si por reclamar un recuerdo dormido te hubiera entrado sueño-, rememoraste la víspera de tu decimocuarto cumpleaños. Es temprano, el suelo de tu casa está muy frío, en camisón y zapatillas una Brezo adolescente llama a la puerta del despacho de don Emilio. De puntillas pegada a un radiador, le dices que como regalo de cumpleaños quieres una barra espaciadora. "No te entiendo", responde don Emilio. "Tú eres un científico", replica la impertinencia retórica de tu juventud. "Invéntame una barra como la de las máquinas de escribir pero más grande, que sirva para la vida. Que si yo la aprieto dentro del cine, por ejemplo, empiecen a aparecer asientos vacíos entre mi butaca y la de al lado." Don Emilio contuvo, supongo, la impaciencia y te mandó a dormir."


La escala de los mapas
Belén Gopegui

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